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Retoño nació en 1992, pero su semilla empezó a germinar mucho antes. Ana, recién casada y con alma inquieta, se aburría de la rutina administrativa y fantaseaba con una idea que repetía siempre en terapia: “el día que tenga plata, voy a tener una casa de decoración”. Hasta que un día su psicóloga le cambió el rumbo con una sola frase: “¿y por qué no tenés una casa de decoración para tener plata?” Así empezó todo. Durante un año entero, sin local ni empleados, fue armando el proyecto desde el altillo de su casa en Buenos Aires. Compraba telas en el Once, bordados en Entre Ríos, toallas traídas por su mamá desde Brasil, puntillas de crochet hechas a mano, e incluso ideas que le llegaban desde Europa o Australia. Cortaba, cosía, combinaba, y así nacían sabanas, manteles, toallitas, repasadores. Todo hecho a mano, con el ojo puesto en lo especial.
La historia de Retoño tiene tres grandes etapas, y cada una fue sumando capas de sentido y estilo a lo que somos hoy. Primero: el hacer. El origen. Piezas pensadas y producidas a mano, con materiales nobles y detalles cuidados. Todo hecho en Buenos Aires, pero con inspiración y aportes de lugares diversos: Entre Ríos, Río Negro, Brasil, Europa, Australia. Siempre buscando una mezcla entre lo cotidiano y lo especial.
Después, llegó el paso mayorista, que vino con una excusa hermosa: viajar. Empezamos a participar en ferias internacionales —incluso expusimos nuestras toallitas bordadas en Tailandia—, a recorrer mercados, a absorber culturas.

Y todo eso lo traíamos de vuelta a casa, reinterpretado con nuestra mirada, para ofrecer una propuesta diferente, rica en referencias y con identidad.
Y por último, sumamos piezas importadas. Objetos que encontramos en nuestros viajes, que nos inspiraron y que elegimos con criterio propio para convivir con nuestras creaciones locales. Hoy nuestra propuesta es eso: una fusión entre lo que producimos en Argentina y lo que traemos del mundo, con una curaduría que busca armonía, calidez y diseño.
Retoño es una marca nacida del hacer, de la intuición y del deseo de crear belleza con sentido. Nos apasiona contar historias a través de los objetos. Nos inspiran los hogares vividos, los que mezclan lo heredado con lo nuevo, lo artesanal con lo traído de lejos. Valoramos lo auténtico, lo bien hecho, lo que perdura. Y creemos que decorar no es seguir tendencias, sino habitar con conciencia, elegir lo que nos representa y rodearnos de cosas con alma.
Queremos seguir explorando. Seguir viajando. Seguir haciendo. Nuestra visión es seguir ampliando la colección sin perder nuestra esencia: combinar diseño local con piezas únicas del mundo. Nos mueve la idea de acercar culturas, de reinterpretar estéticas, de inspirarnos en otros paisajes para crear objetos que puedan habitar los hogares de quienes nos eligen. Retoño es una marca que se nutre del movimiento, pero que siempre vuelve a casa. Porque es desde acá, desde Buenos Aires, donde logramos transformar lo que traemos de afuera en algo nuestro, con una identidad auténtica y sensible.